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En medio de las negociaciones por un cese al fuego en Ucrania entre Donald Trump y Vladímir Putin, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, buscó marcarle a la OTAN su postura en materia de política exterior, dejando en claro que “Europa ya no es una potencia de primer nivel” para repartirse el mundo. De esta manera, la dura diplomacia norteamericana pone en alerta a las potencias europeas que buscan seguir apoyando el enfrentamiento armado.

“Quiero que se detenga ese baño de sangre en Ucrania”, dijo Trump, sin responder preguntas sobre qué podría ceder Rusia en un acuerdo. “Es demasiado pronto para decir cómo irán las negociaciones. Ha ganado una buena parte del territorio y puede que ceda mucho, puede que no”, explicó el presidente estadounidense.

El magnate reiteró que no ve ninguna razón para que un país como Rusia quiera que Ucrania esté en la OTAN. “Ya dijeron mucho antes que Putin que estaban en contra de Kiev en la OTAN, y creo que esa fue la razón del conflicto”, mencionó Trump.

Por su parte, el vicepresidente Vance, en una entrevista con el Wall Street Journal, advirtió a Moscú: “Estados Unidos atacará a Rusia con sanciones y potencialmente acciones militares si Putin no acepta un acuerdo de paz con Ucrania que garantice la independencia a largo plazo de Kiev”.

Vance dijo que la opción de enviar tropas estadounidenses a Ucrania si Moscú no negocia de buena fe sigue “sobre la mesa”. Ucrania debe tener “independencia soberana”, añadió. El WSJ comenta que Vance utilizó “un tono mucho más duro” que el del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien había sugerido que Estados Unidos no comprometería fuerzas.

Durante la 61ª Conferencia de Seguridad de Múnich, realizada entre el 14 y el 16 de febrero, la intervención del vicepresidente estadounidense D.J. Vance ha terminado por jalonar el cisma político entre EEUU y la Unión Europea. El mismo presidente Donald Trump tras la conversación con su homólogo ruso Vladímir Putin en vísperas de la cumbre en Múnich señaló nuevas realidades territoriales y minimizó el papel de la UE en el posible proceso de paz.

En respuesta, en la antesala de Múnich, el llamado grupo de Weimar+, integrado por Francia, España, Alemania, Polonia y el Reino Unido bajo la égida de la canciller europea, Kaja Kallas, suscribió en París un comunicado donde resuelve “aumentar” su apoyo a Ucrania, y espera “discutir el camino a seguir junto con nuestros aliados estadounidenses”.

Estados Unidos señala que tendrá en cuenta la “independencia soberana de Ucrania” en las próximas negociaciones con Rusia sobre el resultado de la guerra, donde “todo estará sobre la mesa”, incluidas “tácticas de presión militar”, dijo Vance al WSJ. “Hay diferentes configuraciones para las negociaciones, pero nos preocupa la independencia soberana de Ucrania”, subrayó el vicepresidente estadounidense, que hoy se reunirá en Mónaco con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.

“Para presionar a Rusia hay medios de presión económica, pero obviamente hay medios de presión militar”, añadió, asegurando que “todo estará sobre la mesa”. Vladimir Putin, por su parte, quiere organizar lo antes posible una cumbre con Trump para tratar la paz en Ucrania y otros temas, pues considera a Washington su “principal interlocutor”, aunque Kiev “de una forma u otra” participará en las negociaciones.

Al día siguiente de la llamada telefónica entre el magnate y el jefe del Kremlin, seguida de la del propio Trump con Volodymyr Zelensky, el comentario del portavoz de Putin, Dmitry Peskov, ciertamente no tuvo el efecto de tranquilizar al presidente ucraniano y a los líderes europeos, que mostraban toda su preocupación e irritación por la acción de Trump. Aunque por la noche el propio magnate intentó tranquilizar a Kiev, asegurando que estaría en la mesa de negociaciones.

“Cualquier solución rápida sobre Ucrania es un negocio sucio” y “no funcionará”, tronó la jefa de política exterior de la UE. Pero Peskov replica que “los europeos probablemente tendrán que hablar con Washington para pedir un lugar” en la mesa de negociaciones.

El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, respondió que lo del magnate “no es una traición”: simplemente “es el mejor negociador del planeta, y sólo él puede sentar a los poderes en la mesa”. Pero Trump, casi para echar sal a la herida, dice que está de acuerdo con Putin en que Kiev no puede unirse a la OTAN. “Esto”, afirmó, “viene ocurriendo desde hace muchos, muchos años. Hace tiempo que dicen que Ucrania no puede unirse a la OTAN, y estoy de acuerdo”.

Por ahora, es prematuro hablar de un posible papel europeo, porque “por ahora no es posible decir nada sobre la configuración de las partes” implicadas, declaró el portavoz Peskov en una rueda de prensa. Dio la misma respuesta a quienes le preguntaron sobre la posible implicación de China, que por su parte dijo estar “satisfecha” de ver a Estados Unidos y Rusia “fortalecer la comunicación”.

En cuanto a Trump, al día siguiente de la llamada telefónica con Putin, las señales conciliatorias hacia el zar continuaron. “Le creo cuando se trata de la paz en Ucrania. Me gustaría que volviera al G7: Rusia debería estar en la mesa”, subrayó el presidente estadounidense. Moscú fue excluido del G8 en 2014 después de la invasión de Crimea. Trump también quiere reunirse con Putin y Xi Jinping, “tan pronto como las cosas se calmen”, para hablar del gasto en defensa: “Deberíamos reducir el presupuesto militar a la mitad”, espera.

UE: Una “guerra proxi” entre EEUU y Rusia

Para el politólogo y autor Manuel Monereo, el hecho de que la política europea esté “marcada por los intereses de EEUU”, obró que la UE se embarcara en una “guerra proxy entre EEUU y Rusia por medio de Ucrania”. Y tal apuesta puede poner en duda la sinceridad de sus intenciones pacificadoras en una mesa de negociación.

“El resultado es que la UE se ha convertido en el más furibundo de los belicistas y partidarios de la guerra. Pero ahora cambia la dirección política del que manda y se encuentra con el pie cambiado, fuera del mapa real de la política y teniendo ahora que dar explicaciones a su opinión pública”, explica Monereo a Sputnik.

En su opinión, la UE apostó íntegramente por la derrota de Rusia, “envalentonando a una Ucrania que se caía para ponerla en pie”. Pero ahora no es capaz de admitir públicamente que “la guerra está perdida, que las sanciones contra Rusia no han funcionado y que hay miles de muertos asomándose al corazón de Europa por culpa de un conflicto que pudo arreglarse pacíficamente”.

“Así que la realidad que la crisis desvela es la subordinación de la UE a los intereses de EEUU y que la dirección política real de Europa se halla en la OTAN, a su vez dirigida por EEUU”, explica Monereo.

“Fue una decisión política para continuar la guerra contra Rusia. Pero ahora, todo eso queda en el aire y la UE se da cuenta de que su política conduce a un desastre geopolítico. Y ve que, a ojos de sus poblaciones, sus élites políticas son aliados subalternos de EEUU que no tienen en cuenta los intereses de sus propias poblaciones y de la UE”, asegura Monereo.

Más allá de la insatisfacción de la UE al verse obviada de las futuras negociaciones, cabe asimismo calibrar el riesgo de su torpedeamiento. “Hay que prever que la UE, sobre todo Polonia y los bálticos, actúen e intervengan activamente contra la negociación, generando escenarios crisis”, augura Monereo.

“El proceso de paz tiene enemigos muy poderosos, que son los grandes perdedores de este proceso: la UE y Ucrania. Veremos cosas para los que no estamos preparados”, advierte, en alusión a situaciones como la del dron estrellado contra la central de Chernóbil y la del sabotaje al gasoducto Nord Stream.

Actualmente se habla de que podría haber una nueva reunión al estilo Yalta, y en vez de estar el británico Winston Churchill -como ocurrió en 1945- podría estar el presidente chino, Xi Jinping. Es decir, Europa ya no es una potencia que pueda militar y económicamente marcar el camino de la negociación.

Fuente: @ansa.it @sputnik

Foto: @ansa.it